Es difícil de entender cómo es posible que tras estrellar un superdeportivo a 320 kilómetros por hora el conductor pueda salir ileso pero sucedió esta semana en la autopista italiana A10, a su paso por la localidad de Spotorno, en la costa noroeste de España. Un joven destruyó su Pagani Zonda negro pero tras el accidente pudo salir del coche por sus propios medios.
Según la investigación policial, el joven circulaba a toda velocidad por la autostrada A10 en dirección Génova cuando perdió el control del Zonda, hizo un trompo que provocó que el lado derecho del coche golpeara la barrera de protección, perdió una rueda, dio una vuelta de campana
y terminó estrellándose nuevamente contra el guadarraíl del otro lado
de la carretera. El conductor pudo salir con dificultad de los restos
del coche pero sin daños personales.
Por el momento, la Policía ha retirado la licencia del conductor
pero no ha precisado la identidad del joven, aunque ha trascendido que
probablemente se trataba de un ciudadano alemán de 28 años cuyas
iniciales serían K.S., mientras que el Zonda, de más de un millón de
euros, tenía matrícula del Principado de Mónaco. En estas situaciones es cuando verdaderamente se aprecia la calidad de auto, más allá de su desempeño, velocidad y equipamiento, definitivamente un Pagani está pensado para que soporte impactos a altas velocidades.
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