Durante la década de los años 30 y 40, la indústria del automóvil dio un salto enorme en términos de calidad, rendimiento y comodidad para los ocupantes. Para así decirlo, pasamos de coches de hojalata, con motores que apenas llegaban a los 20 CV y una seguridad que brillaba por su ausencia, a la época de las grandes berlinas alemanas y americanas, retratadas docenas de veces en las películas de gángsters. Era una época donde se descubrieron nuevos materiales, nuevos métodos de fabricación y nuevas configuraciones que hacían la vida de los ocupantes un poco más llevadera. En este sentido, las muestras internacionales cobraban un peso importantísimo, pues cada fabricante tenía la necesidad imperiosa de mostrar al mundo de lo que era capaz.
Un buen ejemplo de ello es este Pontiac Plexiglas Deluxe Six Ghost Car,
una berlina realizada para la feria internacional de Nueva York del año
1940, que cuenta con una carrocería fabricada enteramente en Plexiglas.
Este Pontiac era parte
de una exposición de General Motors llamada “Futurama” en la que el
gigante norteamericano mostraba una visión de lo que nos podríamos
encontrar en los años 60. Aunque el coche en sí no era nada futurista,
lo que sí que llamaba la atención era el material con el que se había realizado la carrocería, el Plexiglas,
un material transparente, rígido y resistente que podía moldearse en
formas complejas como se puede ver en la propuesta de Pontiac.
Esta
particular propuesta del fabricante norteamericano saldrá a subasta el
próximo mes de julio con motivo del Concours d’Elegance of America que
se celebrará en Plymouth. RM Auctions, la empresa encargada de subastarlo, afirma que se trata del único modelo superviviente
de los dos que construyó Rohm & Haas, el inventor del Plexiglas, y
podría alcanzar un precio que puede ir de los $275.000 a los $475.000
(de 191.000 a 330.000€, al cambio). El único inconveniente es que este
curioso Pontiac no se puede conducir, y que nunca ha sido restaurado,
lo que implica que el afortunado comprador probablemente tendrá que
enfrentarse a una costosa reconstrucción. Bien pensado, tener el primer
modelo transparente de la historia a escala real en el salón de tu casa
no suena tan descabellado… 



|