Es la única fábrica de autos de la región que recicla el 98,3% de los residuos que genera. Argentina Auto Blog recorrió la línea de producción para ver cómo lo lograron.
Los autos fueron durante mucho tiempo sinónimo de
contaminación, tanto en el uso como en la producción. Pero al mismo
ritmo en que empezaron a aparecer autos movidos con energías menos
contaminantes, también se descubrió que es posible fabricar vehículos
con procesos más limpios.
La fábrica que General Motors Argentina tiene cerca
de Rosario acaba de convertirse en la menos contaminante de
Latinoamérica, al lograr reciclar el 98,3% de los residuos que se
producen en el establecimiento de General Alvear. El dato fue avalado
por la certificación de normas internacionales y fiscalizado, entre
otros, por la Universidad Católica de Rosario.
Para celebrar este
logro, GM invitó el viernes pasado a un grupo de periodistas de
Argentina y Brasil a realizar una visita a su centro de producción desde
un punto de vista diferente: con el foco puesto más en la ecología que
en los autos.
Fue raro, porque se habló más de aire y agua que de
productos. Nos quedamos con la intriga de saber si alguna vez la marca
se va a decidir a lanzar a la venta el interesante Suzuki SX4 que había en un playón
o cuándo se va a incorporar la nueva plataforma con la que vienen
coqueteando desde hace algunos meses, para sumarse a los modelos Agile y Classic que se producen ahí en la actualidad.
El
grupo de periodistas -coordinado con muy buena onda por Susana Pini y Leonardo Pomeranchick (del área de
Comunicación de GM)- fue recibido por Camilo
Ballesty, nuevo Director de Producción: un joven y dicharachero
ejecutivo mercedino de 37 años, a cargo de un verdadero ejército de
3.200 operarios, que fabrican 554 autos por días en dos turnos.
Mientras
ajustaban los últimos detalles de la tribuna que se está armando para
ver los partidos de Argentina que se jueguen en horario de trabajo
-lógicamente, ahí la línea de producción se va a detener como sólo lo
hace pocas veces al año- Ballesty explicó: "Muchas de las llamadas plantas modelo que hay en Latinoamérica
reciclan entre el 60 y el70 por ciento de sus residuos. Cuando la
planta de Alvear se inauguró en 1997 estaba en esos valores, pero una
serie de mejoras en los procesos nos permitió llegar al 98,3% que
logramos hoy. Es casi imposible llegar al 100%, pero creemos que todavía
podemos mejorar algun punto más".
En total, se reciclan
1.200 toneladas de desechos al año y es la única fábrica de autos de
América Latina que no envía ningún tipo de residuo a los rellenos
sanitarios.
El Agile y el Classic que se producen ahí también se
pueden reciclar casi en su totalidad al término de su vida útil (92% y
90%, respectivamente), pero en la Argentina todavía no hay ningún plan
implementado para ponerlo en práctica de manera sistemática.
Muchas
de las mejoras ambientales de esta planta surgieron de las propuestas
de los propios operarios. Cada empleado de GM Argentina deposita un
promedio de 2,5 sugerencias por mes en un buzón con propuestas para
mejorar su lugar de trabajo.
 Algunas de las mejoras implementadas
fueron las siguientes.
*
Pintura: Al cambiar de un proceso manual a otro automático, el
uso de pintura por auto bajó de seis a tres litros. La generación de
residuos bajó de 2,5 a 1,7 kilos por auto. La planta sigue utilizando
pinturas solventes, pero ya tiene buena parte de los procesos listos
para incorporar la pintura al agua. Con la inversión necesaria, podría
convertirse en la primera planta del Mercosur en lograrlo.
* Vasos descartables: Se descartaban
5.500 vasos de plástico por día, que enviaban 3.000 kilos de residuos
por año al relleno sanitario. Fueron reemplazados por vasos de
policarbonato, lavables, reutilizables y reciclables.
* Prensas de estampado: Se mejoró el
control de fugas de aire comprimido en las prensas neumáticas que
estampan las carrocerías. Se ahorraron 1.000 Mw/hora al año de energía.
* Baños: Los mingitorios con descarga
de agua permanente consumían 70 millones de litros de agua por año. La
incorporación de sensores de movimiento permitió bajar el consumo a 700
mil litros por año.
* Aguas
cloacales: Dos mil millones de bacterias devoran los desechos de
los baños y las aguas contaminadas por el proceso de pintura. El único
problema es cuando la planta cierra 15 días en verano, durante las
vacaciones. Hay que mantenerlas a raya con 300 kilos de azúcar por día y
mucho ácido fólico para que sus embarazos bacteriales prosperen bien.
Una colonia de carpas multicolores nadan en un estanque con el agua
recuperada, para dar testimonio de la efectividad del proceso.
* Desechos industriales: Todos los
desechos industriales son separados y reutilizados. Con la ayuda de
empresas especializadas, la madera se convierte en pisos y aislantes
para techos. El plástico reaparece en forma de escobillones y baldes.
El telgopor se desgrana para volver a formar planchas. Los retazos de
acero, hierro y aluminio se reaprovechan. Las grasas y aceites se
separan, se filtran y se vuelven a utilizar. Los residuos mas
peligrosos, como algunas cenizas, se vitrifican en forma de piedras, de
manera que ya no puedan contaminar.
*Residuos orgánicos: Los residuos del comedor (cáscaras y
restos de frutas, verduras y huevos) se envían al compostaje, donde una
colonia de lombrices californianas devora todo y lo transforma en humus, que se utiliza como
fertilizante en los jardines de la planta. Ahí van a parar también los
restos de café y yerba. El sistema de compost permite reciclar 15
toneladas de residuos al año.
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