Ya por las calles de Berlín está rodando un coche que no necesita a un ser humano para su control. Un ordenador, GPS, un montón de controles multimedia han terminado con la última de las interacciones puras y orgánicas entre el hombre y la máquina. Llamadme purista, pero esto nos arrebató el último ápice de inocencia al volante. ¿Seguridad? ¿Confort? ¿Conveniencia? Eso ya lo teníamos cuando también teníamos el comando sobre el coche.
El hecho es que durante todo el verano,
los investigadores de la Universidad Libre de Berlín han estado probando
el automóvil por las calles de la capital alemana.
El vehículo cuenta con una sofisticada combinación de dispositivos, incluyendo un
receptor de precisión de navegación por satélite en el maletero, una
cámara en la parte delantera, y escáneres láser en el techo y alrededor
del parachoques delantero y trasero. 
El vehículo puede reconocer a los otros
coches en la carretera, los peatones, edificios y árboles de hasta 70
metros a su alrededor e incluso ver si el semáforo esta en color rojo o
verde, y reaccionar en consecuencia, según comentan los científicos del
departamento de inteligencia artificial de la universidad berlinesa. Por otro lado, esta primavera se estuvo probando un proyecto conjunto entre Google y Toyota en Nevada (Estados Unidos) con el fin de incorporar un sistema similar al modelo Prius.
Se espera que no sea hasta dentro de 10
años cuando este tipo de coches se comiencen a comercializar, pero dado
que los sistemas de aparcamiento automático, frenado de emergencia y
otras “decisiones” ya están bien instauradas, los coches con voluntad
propia van a estar entre nosotros antes de lo nos podamos percatar.
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